22 de marzo de 2009

Nadie me verá llorar


Lo que un día de domingo hila la filosofía del lenguaje con Claude Debussy es una enorme casualidad que termina en Ludwig Wittgenstein, quien nació el mismo día que yo. La inteligencia que podemos alcanzar, puede llegar a ser muy cruel si no se guarda la humildad. Pensar que el de al lado es un triste pendejo que no llegará ni a la esquina con tanta certeza es solo una ridícula sátira de que la persona que asevera y siente eso, se sentirá muy mal cuando lo juzguen.
Que llevó esa norme casualidad a reunirse en unos segundos en un cuarto oscuro de Brooklyn? Es un libro, un libro que los menciona, pero que nada tienen que ver con las historia, solo comienza el contexto de cómo un hombre que promete volver no vuelve por su chica. Claro está que ella se queda con el corazón roto. Luego le comienza a mandar fotos de ella teniendo sexo con mucha gente, fotos explicitas de placer. Él comenta que la inteligencia de ella era peligrosa, de haberle rogado la hubiera olvidado en un tiempo, con esas acciones, habían pasado los años y él seguía obsesionado, dependiente de la morfina y de esas fotografías que llenaba de semen al momento de recibirlas desde Italia.
“Mis ojos mirando la técnica impecable de su triunfo, la planicie inmensa de mi derrota. Amo su pornografía, la falta absoluta de dulzura, la carencia de misericordia. Ten piedad de nosotros, Alberta”
Todo eso fue lo que llevó a la perdición a Joaquín, antes Matilda narra su estancia en Real de Catorce en el libro Nadie me verá llorar de Cristina Rivera Garza y en esas líneas se descubre que el silencio del desierto, los votos involuntarios de silencio, pueden enloquecer, pero no perder.
“El amor no se puede contar. El amor es inicuo. Está hecho de gestos anodinos y costumbres difíciles de cambiar. El amor es los años que pasan uno tras otro sin variar. En el desierto, el amor es una planicie donde no crece nada, una mina que escupe plata de cuando en cuando, un párroco que se muere, la falta de agua. El amor es lo que hay bajo la lengua cuando se seca y a un lado de los pasos cuando no se oyen. El amor es un sauce a orillas del cementerio de Venado y las ruinas abiertas del edificio del Diezmo a un lado del Palacio Municipal. El amor es una tonadilla, apenas una canción”
Una persona muy inteligente sin humildad, es una persona muy peligrosa. Tengan cuidado. Una persona inteligente con humildad, es grande, no la molesten.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

aqui es donde se aplica lo de "navegar con bandera de tonto", o lo de bajo perfil?

Anónimo dijo...

Aqui es donde aplica calladito te ves más bonito?